miércoles, 26 de marzo de 2014





conforme estoy mirándote no hay sombras. 
Hay sólo líneas específicas
que van a limitarlo todo si tú las dejas. 
Tu nariz, la nariz de tus retratos, -buena conocedora 
de quién la está mirando- 
acaba en línea punta, y voy a dejar
que gustosamente me haga perder la tarde 
reescribiendo sobre sus líneas.
Si te miro durante largo rato 
soy amigo de la paranoia, y estás
viviente y coleando                         
y yo solo, hablo contigo yo solo. 
Vehemente y pecaminosa cual infierno en fiestas 
me ofrezco a tu imagen casi muerta 
y te entrego mis honores.
¡Línea roja y divina línea!
Cristal que no me refleja 
porque tengo el gusto distraído y mancho.
Línea fina como el movimiento inerte 
de los ojos que siempre están del otro lado,
dame la ocasión, 
solicito ser la línea que te complemente.
Seamos como el amor 
envés del entendimiento: Infinito y largo.
Inmaculada y limpia 
alguien te ha colocado desde su forma de mirar, 
y sólo rechazamos el poder de otras mujeres 
porque tú no te mueves y yo miro para otro lado.
Linealmente atónito sobre tu fotografía 
lo que ayer me quitó el sueño 
hoy me ha salvado.


lunes, 24 de marzo de 2014



en pleno conflicto conmigo mismo
he sentido el peso vivo
de lo callado,
demonios silenciosos
por no saber no he sido nada, 
ni el niño eterno ni el consumado.
Para la calma más absoluta
improductivos son
mis conflictos internos
sino en la hora contraria.
Me presiento de otra manera.
Otros dotes para este cuerpo
que ya sólo se deleita
clasificando sombras.

viernes, 21 de marzo de 2014



intrépidas
voces de otro tiempo
parecen ser la compañía
que siempre he anhelado,
voces desapercibidas
fuera de mi cuerpo
como ojos que miran
enrabietados lo ajeno.
Presurosos recuerdos 
habitan en mí
a la altura de los inmortales, 
y por afanarme
en seguir buscando
me hallo gravemente herido
entre un vestido rojo
y los lunares de su cuello.


miércoles, 19 de marzo de 2014



a través 
de una voz sencilla 
sin alejarme demasiado 
del camino,
con la insistencia
de quien espera protegido
bajo el yerro sustento
de haber conocido
algunas mujeres piadosas,
ocasamente y despacio,
así mi rostro se desvanecía,
a expensas de señales 
de humo que indiquen 
un cambio de rumbo
a este corazón
propicio al desencanto.



quisiera 
callar las heridas
cuyos latidos 
no supe hacer memoria.
Con los ojos ardiendo
han ido transcurriendo 
los días voraces
desde el último temblor,
recordando por momentos
cada vez que te hablé
de un infinito utópico y vacío
todavía busco culpables
fuera de mi cuerpo.
Y son las mismas llamas
las que me señalan a mí 
como único culpable
de tu huida.



habríamos
de conocer los miedos
identificarlos 
entre las mujeres
separar sus partes
y pensar en
ellos
con labios aliviados.

viernes, 14 de marzo de 2014




quisiera
estar solamente solo
y que el silencio 
fuera dos grandes silencios
en esta habitación ecófila
donde tanto te echo
de menos,
pero despiertan y duermen conmigo
pequeños atisbos
de alegría,
que hacen ruido,
y que a contraviento
son más relevantes
que estar solamente solo.



antes de dar paso
a una irrisoria luz
que anuncia
el fin de cada tarde,
a través de un cristal callado,
aires de esperanza
que se clavan
en un obstinado corazón,
que te espera.

Expropiación...




haciendo míos
aires que no me favorecen
en ajenos caminos
de polvo y tierra
busco en todo cuanto fui
donde cambié de nombre
y donde conocí 
mujeres.




desbocado
por la inocua soledad
de las últimas horas,
y a sabiendas
de que un te quiero
siempre ha sido 
cosa de lo ajeno,
el niño inocente que fue
frecuenta recuerdos
que no le pertenecen
en busca de un futuro
tan improbable
como incierto.



el animal salvaje
que se instaló en tu pecho
y se ha quedado,
asediado por la pena
que es despertar
y reconocerse esclavo
de un cuerpo oscuro
nada espera ya,
y sin embargo
entona letras
directas del cielo.

Ha de repetirse...


        ha de repetirse
mi alma delicada
en tu boca


        y la evidencia
de mi timidez
en divina voz


        cuando me nombras.

martes, 18 de febrero de 2014

     

     sobre
     la posibilidad
     de viajar
     una imagen,


la de una mujer,


     difusa,


confundo el deseo
y el paisaje.


de dónde
iba a sacar yo
una poca de ventaja
para adelantarme
al tiempo, al
tiempo del amor,
a sabiendas
de segundas caídas
y desconociendo
mi propio territorio,
sino contigo,
buena conocedora
de todos los caminos.


Venganza...



intervengamos
   en los pechos
          ocupados
          por otros
           hombres.



porque no se imaginó un amigo
cuando era niño es, que
cada noche, la 
mariposa blanca 

que viene a posarse 
en su lamparita, es 
más relevante 
que la
propia noche.

Quisieran morir las nubes...




quisieran morir
las nubes, pero mira,
¡Yo no las dejo!



Los rayos del sol
saben que no estás sola 
¡Míralos niña!


Celas al cielo
y se libran batallas
incontenibles.

22:52




puertas
que dan paso
a la estridencia
del corazón


   Que las cierren.

0:46




a pocos 
centímetros
bajo tela,
y en la inocua soledad 
de lo material,
el amor
es de otra manera.

No es ilusorio...




no es ilusorio
este pájaro cantor
en mis costillas,


ni es por desamor,
que cada noche cierro
todos los ojos.




paradojas. Lo eterno de un breve descanso y la vida de lo material. El pelo que falta en la pluma y que lo ves. Tenerlo claro y escribir un poema.
      


   soez.


Mariposa
que no cuida
sus alimañas
se vuelve dócil.


     Gobernable


     ceniza   fósforo   paja.









la sagrada imperfección de todas las cosas. Un hombre mira lo que pudo ser suyo y que, por amor, no supo salvar del fuego.

Observando el recorrido que hacen las nubes...




observando el recorrido que
hacen las nubes, intentando
memorizarlo a ver si aprendo,
he visto cómo una de ellas, la
más blanca, anda enamorada
y se ha separado del resto.


Pero yo buscaba si por amar
se mueren, y ese aire suyo,
tan claro y suave y fresco, tan
valiente y femenino era, que
una mirada me bastó para ver
que de amor había muerto.



pelo
infinito negro

       no es para añorarlo

la astucia del recuerdo

       sabe
       que miento.



has 
de saber 
que es propio 
de inocentes
sucumbir 
a la tentación,

reconocer
de qué material
está hecha
la trampa.



he de lograr mía
esa pena que no muere
aunque mueran las sombras

y así llamarme poeta

pero debo callar, si
del frío que te desboca
no hago abrigo.



dejarás atrás lo aprendido, dirás que has cambiado, pero llegará ella, la mujer prohibida. sabes que posee los ojos y el cabello, y sólo dios sabe dónde acabará todo esto.




a la soledad le debes
una disculpa,
y a mi boca
el beso
que debe repetirse.
A la ausencia, 
¡Olvida la ausencia!

Adiós tú, si quieres...




adiós tú, si quieres, y mirando al suelo dos veces adiós, si te arrepientes adiós tres veces. Yo, aquí me quedo, queriéndote como te quiero. 



todavía me siento
al borde de mi cama
con gente que no conozco
y espero largo rato
a ver qué es eso
del sueño preferido.

Aquí todos llevan
cabellos largos
y nombres de mujer.

Intentando no parecer
lo que no soy
siempre me dan
las primeras luces.



podría escribir
falsos poemas de amor 
nacidos en el mismo lugar
desde donde te escribí
los más profundos y sinceros, 
bajo el mismo cielo
al que todos los hombres
acuden a llorar, y podría, 
una por una, renombrar
cada estrellita con tu nombre 
y hacer de tus noches
mi condena elegida.

Que se me van las ganas de amar...




que se me van las ganas de amar,
pero, mi niña, es intento frustrado,

porque pena que no os pueda curar
pena que me guardo para recordaros,

mas todo va a quedar en un susto,
no os agobiéis, que yo me escondo,

y guardando el más absoluto silencio,
os prometo, me limitaré a observaros.

sábado, 18 de enero de 2014

Tú, que por amor...




tú, que por amor 
entregaste tu pecho 
a lo efímero 

y por desamor 

has apagado la luz 
del mundo entero.

Yo quiero ser limonero...




yo quiero ser limonero.
Quiera dios que no me entierre nadie.
Que suenen las campanas antes de la hora 
pero que no me entierren. ¡Por favor no quiero!
Yo no quiero que me coman los gusanitos verdes.
A mí quemadme como se quema el último cigarro 
que quiero servir de abono 
a un puñado de arbolillos frutales.
Yo quiero ser limonero, que no me entierren.
Que me oigan los cielos y que no me entierre nadie.
Que cuando sea un limonero viejo 
jueguen y canten los niños a mi vera.
No enterrarme. Ponedme un cartelito que diga: 
Aquí yace un corazoncito bueno 
antes gris oscuro y ahora exquisito ácido para la vista.
Yo quiero ser limonero y dar color a tu vida.
Que yo fui un barquito de papel, yo fui 
la cocinita de la niña y su monigote de plastilina 
y no me dejaron jugar 
por miedo al horrible frío que desprendía mi cuerpo.
¡Que no me entierren! Que caiga la luna 
y el agüita del rocío sea solamente mía
enjugando mi alma de poeta abochornado, 
y que en las luces más tempranas de cada día 
miréis sin remedio cómo me regocijo entre vuestras sonrisas, 
esas sonrisas que un día quisisteis compartir conmigo 
y que yo no supe hacer mías.
No sintáis lástima, que sé qué significó la lástima 
en mi vida. Ahora, me retiro, y recordad:
¡Yo quiero ser limonero!


Que media luna naranja...




que media luna
naranja parecía
querer caerse


y que nadie la
sujetaba por miedo
a las heridas.

Afuera de tus ojos...




afuera de tus
ojos, aunque persista,
nadie me mira.


Y caen las aguas
más frescas, que son las de
la pena mayor


por no saberte
cuidar primero, después,
por dejarte ir.






si la flor seca
que llevas en el pelo
me mirara, yo

podría poblar
de florecitas nuevas
todos los ojos.

Siberia.




es su voz, ahora recordada, 
una cajita de música en mi pecho.
Las caricias blancas 
y los aromas bruscos y fríos del invierno.
Una generación nueva de amor en mis oídos. 
La gota de rocío que, cuando amanece, 
mantiene dulces mis ojitos entreabiertos. 

Terriblemente dulce y fría 

siempre confundí el lugar y su voz 
a lo largo de toda la escala de blancos.

Tenía los pies helados 

y se llamaba Siberia.

Mis manos vergonzosas 

solicitaban sus ojitos de sal, 
que lo decían todo 
y en cambio no decían nada, 
y que delicadamente, para no hacerme daño, 
me insinuaban antes de cada madrugada 
que abandonara las letras 
para dedicarme entero 
al horrible frío de su cuerpo.




después de hacer suya
cada canción,
las susurra al oído
del único gato nocturno
que se deja amar,
mientras entorna los ojitos
fingiendo frío,
y mira de lejos
cómo se cumplen
los deseos de sus amigos.



dormida yaces
cual pájaro de invierno
dentro del pecho.



¿A quién viste tú,
capaz de dormir en paz
desencantado?


¿Y qué vienes? ¿con
tus arrugas blancas? ¿A
planchar tus trajes?


¿Acaso puedes
tú: detener el tiempo,
curar heridas?


¿Porqué, traidora,
tu nombre ya no es luna
sino Candela?


El tiempo que me
queda, si tú te quedas,
yo no lo quiero.



descansarán las
estrellas en mi pecho
cuando me duerma.




intuyo el lugar
donde vives.
Aquí donde una
procesión de
farolas
alineadas a
libre voluntad
alumbran la
esperanza de
volver a verte.



convénceme de que fue 
un simple beso de despedida

y suéltame 
si me he agarrado demasiado

que la libertad es otra cosa
y la distancia existe.



vendrás si quiera
con los últimos fríos
de algún desmayo.