lunes, 31 de marzo de 2014
nostalgia.
Nostalgia que me miras
a través de sus ojos
no la toques, que ella sabe
lo que es una caricia
y yo no puedo tocarla.
Nostalgia siempre atenta
en la distancia y en lo probable,
nostalgia por ella y por las otras,
nostalgia viva
que respira cobardía
y bebe rabia sofocada
con que la miro,
tú que has mojado mis ojos
no se los mojes también a ella
que está sintiendo frío
y yo no puedo arroparla.
Nostalgia
siempre pendiente luchadora
en el páramo de la cuestión
inevitable y tormentosa.
Nostalgia.
Nostalgia, siempre nostalgia.
domingo, 30 de marzo de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
El vergonzoso.
si vais a perdonarme
permitidme un momento,
y sin retirar
la mirada del público
movió su silla
un metro más acá.
No quiero recordar
aquella película
ni la ardilla roja
he venido a leer mis poemas.
No sé cómo volveré a casa.
permitidme un momento,
y sin retirar
la mirada del público
movió su silla
un metro más acá.
No quiero recordar
aquella película
ni la ardilla roja
he venido a leer mis poemas.
No sé cómo volveré a casa.
miércoles, 26 de marzo de 2014
conforme estoy
mirándote no hay sombras.
Hay sólo líneas
específicas
que van a limitarlo todo si tú las dejas.
Tu nariz, la nariz de tus retratos, -buena
conocedora
de quién la está mirando-
acaba en línea punta, y voy a dejar
que gustosamente me haga perder la tarde
reescribiendo sobre sus líneas.
Si te miro durante largo rato
soy amigo de la paranoia, y estás
viviente y coleando
y yo solo, hablo contigo yo solo.
Vehemente y pecaminosa cual infierno en
fiestas
me ofrezco a tu imagen casi muerta
y te entrego mis honores.
¡Línea roja y divina línea!
Cristal que no me refleja
porque tengo el gusto distraído y mancho.
Línea fina como el movimiento inerte
de los ojos que siempre están del otro lado,
dame la ocasión,
solicito ser la línea que te complemente.
Seamos como el amor
envés del entendimiento: Infinito y largo.
Inmaculada y limpia
alguien te ha colocado desde su forma de
mirar,
y sólo rechazamos el poder de otras mujeres
porque tú no te mueves y yo miro para otro lado.
Linealmente atónito sobre tu fotografía
lo que ayer me quitó el sueño
hoy me ha salvado.
lunes, 24 de marzo de 2014
en pleno conflicto conmigo mismo
he sentido el peso vivo
de lo callado,
demonios silenciosos
por no saber no he sido nada,
ni el niño eterno ni el consumado.
ni el niño eterno ni el consumado.
Para la calma más absoluta
improductivos son
mis conflictos internos
sino en la hora contraria.
Me presiento de otra manera.
Otros dotes para este cuerpo
que ya sólo se deleita
clasificando sombras.
viernes, 21 de marzo de 2014
intrépidas
voces de otro tiempo
parecen ser la compañía
que siempre he anhelado,
voces desapercibidas
fuera de mi cuerpo
como ojos que miran
enrabietados lo ajeno.
como ojos que miran
enrabietados lo ajeno.
Presurosos recuerdos
habitan en mí
habitan en mí
a la altura de los inmortales,
y por afanarme
y por afanarme
en seguir buscando
me hallo gravemente herido
entre un vestido rojo
y los lunares de su cuello.
miércoles, 19 de marzo de 2014
a través
de una voz sencilla
sin alejarme demasiado
del camino,
de una voz sencilla
sin alejarme demasiado
del camino,
con la insistencia
de quien espera protegido
bajo el yerro sustento
de haber conocido
algunas mujeres piadosas,
ocasamente y despacio,
así mi rostro se desvanecía,
a expensas de señales
de humo que indiquen
un cambio de rumbo
de humo que indiquen
un cambio de rumbo
a este corazón
propicio al desencanto.
quisiera
callar las heridas
cuyos latidos
callar las heridas
cuyos latidos
no supe hacer memoria.
Con los ojos ardiendo
han ido transcurriendo
los días voraces
desde el último temblor,
recordando por momentos
cada vez que te hablé
de un infinito utópico y vacío
todavía busco culpables
fuera de mi cuerpo.
Y son las mismas llamas
las que me señalan a mí
como único culpable
de tu huida.
Con los ojos ardiendo
han ido transcurriendo
los días voraces
desde el último temblor,
recordando por momentos
cada vez que te hablé
de un infinito utópico y vacío
todavía busco culpables
fuera de mi cuerpo.
Y son las mismas llamas
las que me señalan a mí
como único culpable
de tu huida.
viernes, 14 de marzo de 2014
Expropiación...
haciendo míos
aires que no me favorecen
en ajenos caminos
de polvo y tierra
busco en todo cuanto fui
donde cambié de nombre
y donde conocí
mujeres.
mujeres.
Ha de repetirse...
ha de repetirse
mi alma delicada
en tu boca
y la evidencia
de mi timidez
en divina voz
cuando me nombras.
martes, 18 de febrero de 2014
Quisieran morir las nubes...
quisieran morir
las nubes, pero
mira,
¡Yo no las dejo!
Los rayos del sol
saben que no estás
sola
¡Míralos niña!
Celas al cielo
y se libran batallas
incontenibles.
0:46
a pocos
centímetros
bajo tela,
y en la inocua soledad
de lo material,
el amor
es de otra manera.
No es ilusorio...
no es ilusorio
este pájaro cantor
en mis costillas,
ni es por desamor,
que cada noche cierro
todos los ojos.
Observando el recorrido que hacen las nubes...
observando el recorrido que
hacen las nubes, intentando
memorizarlo a ver si aprendo,
he visto cómo una de ellas, la
más blanca, anda enamorada
y se ha separado del resto.
Pero yo buscaba si por amar
se mueren, y ese aire suyo,
tan claro y suave y fresco, tan
valiente y femenino era, que
una mirada me bastó para ver
que de amor había muerto.
Adiós tú, si quieres...
adiós tú, si quieres, y mirando al suelo dos veces adiós, si te arrepientes
adiós tres veces. Yo, aquí me quedo, queriéndote como te quiero.
Que se me van las ganas de amar...
que se me van las ganas de amar,
pero, mi niña, es intento frustrado,
porque pena que no os pueda curar
pena que me guardo para recordaros,
mas todo va a quedar en un susto,
no os agobiéis, que yo me escondo,
y guardando el más absoluto silencio,
os prometo, me limitaré a observaros.
sábado, 18 de enero de 2014
Tú, que por amor...
tú, que por amor
entregaste tu pecho
a lo efímero
y por desamor
has apagado la luz
del mundo entero.
Yo quiero ser limonero...
yo quiero ser
limonero.
Quiera dios que no me entierre nadie.
Que suenen las campanas antes de la hora
pero que no me entierren. ¡Por favor no quiero!
Yo no quiero que me coman los gusanitos verdes.
A mí quemadme como se quema el último cigarro
que quiero servir de abono
a un puñado de arbolillos frutales.
Yo quiero ser limonero, que no me entierren.
Que me oigan los cielos y que no me entierre nadie.
Que cuando sea un limonero viejo
jueguen y canten los niños a mi vera.
No enterrarme. Ponedme un cartelito que diga:
Aquí yace un corazoncito bueno
antes gris oscuro y ahora exquisito ácido para la
vista.
Yo quiero ser limonero y dar color a tu vida.
Que yo fui un barquito de papel, yo fui
la cocinita de la niña y su monigote de plastilina
y no me dejaron jugar
por miedo al horrible frío que desprendía mi
cuerpo.
¡Que no me entierren! Que caiga la luna
y el agüita del rocío sea solamente mía
enjugando mi alma de poeta abochornado,
y que en las luces más tempranas de cada día
miréis sin remedio cómo me regocijo entre vuestras
sonrisas,
esas sonrisas que un día quisisteis compartir
conmigo
y que yo no supe hacer mías.
No sintáis lástima, que sé qué significó la lástima
en mi vida. Ahora, me retiro, y recordad:
¡Yo quiero ser limonero!
Que media luna naranja...
que media luna
naranja parecía
querer caerse
y que nadie la
sujetaba por miedo
a las heridas.
Afuera de tus ojos...
afuera de tus
ojos, aunque persista,
nadie me mira.
Y caen las aguas
más frescas, que son las de
la pena mayor
por no saberte
cuidar primero, después,
por dejarte ir.
Siberia.
es su voz, ahora recordada,
una cajita de música en mi pecho.
Las caricias blancas
y los aromas bruscos y fríos del invierno.
Una generación nueva de amor en mis oídos.
La gota de rocío que, cuando amanece,
mantiene dulces mis ojitos entreabiertos.
Terriblemente dulce y fría
siempre confundí el lugar y su voz
a lo largo de toda la escala de blancos.
Tenía los pies helados
y se llamaba Siberia.
Mis manos vergonzosas
solicitaban sus ojitos de sal,
que lo decían todo
y en cambio no decían nada,
y que delicadamente, para no hacerme daño,
me insinuaban antes de cada madrugada
que abandonara las letras
para dedicarme entero
al horrible frío de su cuerpo.
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