martes, 1 de agosto de 2017




dejar que te marches
de la mano de un hombre feliz
difícil llevar a cabo
/estuvo lloviznando durante
toda la noche
por la mañana
no me concedía oír otra cosa
que un exasperante croar de ranas
bajo las piedras en el patio.







dejar que te marches
de la mano de un hombre feliz
difícil llevar a cabo
/estuvo lloviznando durante
toda la noche
por la mañana
no me concedía oír otra cosa
que un exasperante croar de ranas
bajo las piedras en el patio.







esta noche entró
el verano por el tejado
acristalado del patio.
Estaban todas mis ventanas
abiertas y entró por el tejado.
Me hizo pensar en el amor
que siempre busca el recoveco
minúsculo, ¿tal vez por el
sudor incómodo, por no haber
sido capaz en veinte y ocho
años de mostrar mi cuerpo
desnudo en una piscina
pública?







tenía veinte años, como Roberto Bolaño,
me gustaban las noches de insomnio 
porque estaba enamorado; salía a la calle 
y encendía un cigarrillo. Lo siguiente 
era mirar al cielo, y ahí, a la derecha 
de mi casa, en ese oscuro sortilegio
lugar de difuntos y polvos blancos,
estaba la luna.








estás esperando que se ponga el sol,
siempre la misma fotografía, aprende de tus errores,
estás esperando la salamanquesa, llegará
desde la parte de atrás de la persiana, las dos arañas
en la escala de tú a tú, cerveza caliente, ninguna mujer,
es más lo que no dijiste que lo que dijiste,
estás esperando la hora justa para regar el jardín,
no tienes miedo, no lo tengas, lo tienes todo,
y qué decir de la chicharra, de su cantarte a la cara
lo que te quedó por aprender,
estás esperando a mañana, cuando venga el poema,
has hablado con Rosa, hacía tiempo que no la veías,
nadie sabe el cristal sucio, ni la perdiz disecada,
que a Carmen le gustan mucho más los amaneceres
y extraña los cielos de su tierra,
estás esperando una estatua.








1
Amar mi cuerpo
con la misma urgencia
con que se buscan las llaves
tocar las farolas

2
sin dañarlas disfrutar el
entrever mi cuerpo desnudo
envés de la niebla olvidar
que todo era sangre / mármol
frío antipoesía

3
y volar,
para papá: hacer que vuelo.




martes, 13 de junio de 2017




un sueño dentro de otro sueño.
Un sólo accidente. Las mismas pérdidas.
Los mismos daños, y siempre para todos
el peor de todos los despertares: la misma
mirada sucia, engendrando muerte o
futuro en vano, depositando basura en otros
ojos, sacando a pasear otros corazones
para después perderlos de vista. Igual cantamos
que nos echamos a perder, y es hermoso
mantenernos en la idea de que no pueden ser
amigos quienes vienen del amor

/ hasta que te caes y dices no, me he echado
para verte desde abajo, más nueva y limpia,
como éramos, cuando decías cosas bonitas de
mi poesía y yo te creía porque merecía la pena
creerte

/ hasta que la abuela secaba tus ojos llorosos
de inatención y falta de apetito

ella sí sabía que todo era un mal sueño, según
se interprete, y lo difícil era intentar comprender

ella sí sabía que el conductor del autobús lleno
siempre de niños inocentes se descuidaba siempre
por el gusto de crecer como víctima,

/ y qué de cosas preciosas podían suceder
en ese inolvidable instante de la merienda.




martes, 9 de mayo de 2017




antes de no existir. Antes de hacer 
como que existía ya se reía de nosotros: 
pero hazlo con cuidado, decía, y se le 
llenaba la boca de ese ininteligible
hazlo con cuidado. Nunca supimos 
qué quería decir. Sólo un sabor amargo
en nuestros labios malacostumbrados
nos recuerda a diario que nunca existió,
súplica a súplica, derrota tras derrota.








lo bonito de las mañanas 
lluviosas no es ese raro/siempre 
por descubrir precioso comportamiento 
que manifiestan los cuerpos cuando 
se quedan a solas con el sonido de la lluvia 
que los buenos recuerdos derraman
con la destreza pertinente sobre las losas
del patio, lo realmente bonito es la posibilidad
de hacer feliz a alguien, saber que puedes ser
el motivo de la inminente sonrisa de Gemma.
Pero de repente cuántas vueltas damos
sobre nosotros mismos, amable confianza
que tenemos en el otro. Cuántas veces
volveremos a pedir perdón por las cosas
más insignificantes, nimias, insustancialmente
pequeñas, por no incidir en el enredo,
cansados de regresar sobre nuestros pasos.








fue una noche de azahar y nacimientos
y afuera llovía y tronaba. Tú tenías que volver 
a tu pueblo y el más claro ejemplo de victoria,
-cuanta victoria cabe en un cuerpo que aprende
a perdonarse sus propias cosas- ya en casa,
es que afuera sigue lloviendo y el agua golpea
violentamente la uralita.








el olvidado por todos. La vida 
en el agujero no es tan triste como 
podáis pensar. Habéis hecho 
de la costumbre poema como sueño 
recurrente. Me llamarán victimista
y qué me importa / si no entiendo
a la mujer que amo y no puedo
ayudarla. Todo lo que quiero
se ha convertido en un sueño malo,
tantos pasos en falso, tanto
mal escribir lo que me duele.
Habéis huido. Animales negros.








la poesía, el temblor, el imperativo
hacer así de tus brazos 
bajando la persiana de la alcoba, 
o el encender las velas 
para pedirme perdón, o ese mirarte 
la tripa / y decir cosas bajito,
sólo para quienes son como tú,
de mi cuerpo desnudo y viernes
pero no.








llevabas en los brazos 
el vuelo de los murciélagos,
mamá, eras un canto 
a la libertad de los mayores,
pero yo tenía la oscuridad
de siempre, los que fuimos
como yo no aprenden,
la de los niños castigados
que para reír aprovechan
la risa de los otros niños,
las risas de su propia risa.








quién fuera esa paloma 
o esa golondrina que todo
lo sobrevuela al ras,
quién tuviera otros ojos
y otra suavidad y otra
distancia de sí mismo.








arrepentido
/de tanta vida de tanto haber
visto a mamá que llora y pide perdón
por estar contigo hasta el final
que nadie quiere tanta pena
que la mujer que amas
marcha de manos de un hombre
inexistente y con la frente alta
como la poesía / arrepentido
infiel y enfermo de sí mismo
y de animales muertos pero
sonríe, no sabe porqué escribe
poemas tan malos ni porqué
sonríe.





miércoles, 29 de marzo de 2017




la permanente 
sensación de que en cualquier 
momento va a desvanecerse, 
frente al canto / aparente 
indiferencia de mamá. Como 
si todo estuviera en su sitio:
el pájaro negro en su rama,
el astuto terror en su cueva.





lunes, 13 de marzo de 2017




ser, ya no la mentira
sino el ruido de la mentira,
cara descubierta, frío en la playa;
soledad en el único camping de tu vida,
canciones extranjeras, colores 
de otras escalas, alcoholes de otras fiestas.
Ser como la música de Lázaro, 
como ese poema electrónicamente 
clavado a media espalda / esta noche 
en que todo lo que quieres decir 
es amor y dices miedo.





miércoles, 1 de marzo de 2017




te has llevado 
las ventanas de mi casa
has roto mis cuadros, 
sin embargo no puedo culparte, 
me has dejado la mordedura 
de un tiempo imposible
de reconstruir.





lunes, 27 de febrero de 2017




te veo. 
Mejor, pienso en ti.
Hay pájaros jugando 
y una irreverente aceleración 
del paso del invierno. Son 
las diez y cuarenta y cuatro
de la noche, no sé qué ha
sido de ti y escribo poemas
a los que les falta algo.








si yo fuera madre
se me morirían las flores,
si no fuera el hijo. Y escribiría 
poemas para mitigar la pérdida 
de todos los que aprovecharon 
la ocasión de florecer y se
marchitaron.








el perro 
hambriento no la tripa, 
la poesía y el demonio
que juegan a estas horas 
a devorar ilusiones 
y esperanzas. El Interior
de la carne, la sangre
sucia. La rabia y el placer
de la rabia cuando no
queda otra que adaptarse,
ponerse cómodo, y llorar.








el cielo continúa ahí, 
la poesía abandonada 
a la mano de dios inexistente, 
pero el techo no se ha derrumbado. 
Las farolas aguantan 
encendidas, la alberca del abuelo,
las manos de la madre, sostienen
un puñado de cerezas
y entro en la ciudad, donde sigo
recordando la niñez como un cuchillo
de plata incapaz, por naturaleza,
de comprender tanta fascinación
por las baldosas del pasillo.





viernes, 10 de febrero de 2017




así sentado 
me recuerdas a los cristales de las iglesias. 
Parece que la sensación de ahogo haya quedado en nada 
y el color sombrío de tus mejillas es ahora un repertorio
de demostraciones claras de que se puede volver a nacer. 
Así recostado contra el cabecero de la cama, como
el que sale victorioso de una guerra a la que no ha acudido
por su propio pie, eres pan para el hambre de los jóvenes
y nunca ejemplo de valentía.





miércoles, 8 de febrero de 2017




cuanto menor era la distancia 
más dolían los engranajes de la máquina. 
El niño jugaba con el dinero de papá 
mientras llamaba papá al mejor amigo 
de la familia. Adentro el estornino negro 
agazapado al calor del brasero
apocadamente a los pies de la abuela
reza para que termine el baile. Y afuera
mucha vergüenza y mucha nieve.
Algunos árboles, el caldo frío.
Ninguna mujer. Ningún paseo.








todas mis puertas están abiertas. 
El niño llora / a Amor le horroriza 
en la noche de los muertos mecer la cuna. 
Conozco la velocidad del corazón y la impaciencia 
de la herida / lo dicen los perros / inútil repetirlo. 
Repetir que no aprendo a repeler el agua sucia.







he gritado el dolor 
como si las manos del hombre 
pudieran sofocar lo incorregible, 
para darme cuenta después 
que estaba convirtiéndome 
en humo y comprender por fin,
que este ave morirá de intemperie.








antes se burlaba de mí,
y así cerrábamos los ojos 
todas las noches, mi otro yo, 
el conflicto interno. Ahora 
me deja terminar de hablar, 
pero sigue dando
por concluida la conversación:
qué absurdo temer a un niño
breve como flor de almendro.








no es poesía, 
es lo putrefacto en las ojeras 
de un perro huérfano, la cal viva 
que escuece en la psique, 
y es la mujer que dice ser corteza
cuantos inviernos intenten
destruirla. O tal vez es poesía
y por eso sueño con ella, aunque
no duerma.





miércoles, 25 de enero de 2017




cuatro noches después 
mamá y yo estábamos fumando un cigarrillo en la calle
y mamá vio una estrella fugaz, desde entonces no he vuelto
a pedir un deseo. Esa misma noche pude ver pasar 
varias horas en el reloj y en lo poco que logré dormir soñé 
que estábamos en una feria. Y vimos volar una atracción 
por el aire víctima de las despedidas sin adiós y de no saber 
aceptar que eres feliz en los brazos de otro hombre.




viernes, 20 de enero de 2017




¿Aceptar que ama a otro?
Ha nevado durante toda la noche
y yo preferiría ser esa nieve
que sólo naturalmente va a desaparecer.
Muerto como la nieve 
qué fácil sería tener esperanza.
Los muertos no lloran. Lloraría
mi madre cuando me viera apenas
charco de agua fría. En la montaña
más cercana ella me lo ha dicho:
amo a ese hombre. Todo estaba blanco
como los pasillos blancos y largos
de la fatídica primera planta.
Los niños que no tendremos
han pasado la noche en vela
esperando la mañana en que poder
salir a jugar.




sábado, 14 de enero de 2017




ya no nos
pondremos las manos
así para taparnos como
si estuviéramos desnudos
cuando llueva
será otro el de la poesía
el de los charcos
el que te haga reír enfrente
de la sed y de la guerra.




domingo, 8 de enero de 2017




flotar como el perfecto loto,
después de todo, y después de tanto.
Deleite de depredadores acuáticos,
defender tu postura: ser, pero muy lejos
de un agradable aroma, orgullo 
de constituir una parte fundamental
para la subsistencia de la especie.
Y no ser, al fin al cabo, otra cosa
que hambre violenta.




sábado, 7 de enero de 2017




hasta ayer mismo 
-¿o era hasta hoy?
lo sabía todo de vosotros,
hasta que el cuchillo dijo
guarda como yo silencio,
entonces callé las coordenadas exactas 
mi cuerpo tendido en una cama 
ajena, en una casa como un hospital, 
haciendo que os estaba olvidando,
en cientos de noches que lloré
lo perdido nunca mío
-otros lo llamarían anhelos-

el silencio, claramente el silencio 
pero sobretodo el agujero, 
la enfermedad del bondadoso.

Hasta ayer mismo -o fue 
mucho antes?- borde de la mentira 
yo tenía amigos, familia, 
un amor como una esperanza.




lunes, 19 de diciembre de 2016




has caído al pozo,
miras mucho hacia arriba, no ves la luz.
No llegan los brazos salvadores
y la voz no te alcanza. Bastaría
con aflojar la soga que te oprime la garganta,
a veces nos dañamos más
con ese afán por mantener los ojos cerrados
que si de pronto los abriéramos
y enfrentáramos por lo que es, la linea del horizonte.
Has caído al pozo y tienes pensamientos de río.
Quieres estar muerto como el río. Buscas el poema.
Cada vez que pides perdón estás intentando
justificarte, si vas a explicarlo todo todas las veces
entonces lo que estás haciendo no vale para nada.
Te desvives por morir, y aunque
están podridos los cristales de todas las ventanas,
todavía suspiras y sabes que ese suspiro
es el animal doméstico de la esperanza.
Soy yo, el cobarde,
el que no lucha por la mujer que ama.




viernes, 16 de diciembre de 2016




el resbaladizo borde
del pozo donde una a una vertiste
las ofensas contra tu persona
se ha secado
el acantilado queda tan lejos
como el tiempo de las cerezas
puedes acercarte sin miedo
al tú que más respetas
creéme, cuando vuelvan las lluvias
dirás que has perdido el equilibrio
habrás recordado de qué arrepentirte







te cambio este día soleado
con sus parques y sus esperanzas
por aquel día nublado
en que no sabes bien
si otra vez la lluvia 
viene con malas intenciones
este apasionante cerrar los ojos
e imaginar que es posible
que sólo con dibujar un corazón
el dolor desaparece
por aquel mirar cercana la realidad
y no ver más
que flores olvidadas
y un cementerio vacío.




martes, 13 de diciembre de 2016




18

cada día escucho mi voz:
todos los espejos son distintos.
La distancia es la misma, el cariño 
es el mismo. Todo sigue intacto 
menos el estómago -productor
de sueños- trágicamente marcado
por las garras de un lobo negro.





sábado, 10 de diciembre de 2016




hay vidas 
que son como un tejado 
en cuya impermeabilización 
trabajas con esmero. 
En estas vidas -las nuestras-
siempre es la misma lluvia
la que logra
encontrar su recoveco
para la humedad de la carne.





miércoles, 16 de noviembre de 2016




poesía es eso
que te retiene en la cama
un momento cuando
intentas recordar qué has 
soñado
(esa confusión esa resaca)
y alguien dice no
ni niños ni mejilla dolorosa
agujero en la tierra
para tus huesos incapaces
de recordar las satisfacciones
que te ha dado la vida.




martes, 15 de noviembre de 2016




17

antes de acceder
a la vieja casa por la puerta pequeña

y respirar ese olor a humedad, 
huella fiel de los seres que nos quisieron,
e intentar adivinar
la emocional estructura de la hamaca
que parece que en cualquier momento
va a moverse: abrir los ojos, confesar
tus fantasmas.




viernes, 11 de noviembre de 2016




en la vida hay hogares con balcones 
desde los que no podemos saltar, balcones 
imposibles de contener tanta fascinación 
por el vacío, sobre todo por los vacíos 
personales, y no es fácil adivinar de quién 
es esa mano que siempre estará ahí para 
canalizar el irrefrenable deseo de lanzarnos.




lunes, 7 de noviembre de 2016




16
El gotelé de las paredes
de este cuarto donde me ahogo
no es otra cosa que el tiempo 
que dibuja mi ansia por satisfacer
su necesidad de ser feliz y de olvido
siento como si hubiera
estado aquí abajo otras veces
es un duro trabajo
ser alguien como yo por las tardes
en este cuarto donde nadie ha probado
el amargísimo sabor de cargar
a los hombros dos muertes mucho
menos merecidas
las florecillas materiales sobre
la mesita de noche no dejan de ser
el símbolo de mi memoria
que abandono antes de dormir
por si un te quiero, por si un te quiero
/ como en ese poema de Ajmátova
el viento sopla desde el jardín callado
un viento sólo bravío y haciendo el
resto en las mejillas de mi madre ella
sí lo sabe todo.




jueves, 3 de noviembre de 2016




15

Adonde vas nadie escuchará tu lamento,
no valdrá nada tu quejido
y tu quejumbrosa voz allí no aporta nada nuevo, 
pero eres poema, te escucharán los niños,
los niños que todavía no saben que el silencio
oscuro, donde no se distingue fácilmente
lo asustado de los cuerpos, puede ser
más oscuro todavía.




martes, 1 de noviembre de 2016




14

Fueras frío 
y nada más, me dejaras solamente solo 
ante el terror sólo porque sabes que 
nunca llega a nada, ante el sentimiento 
de culpa del que se empeña en protegerme 
arropa mi inocencia y la encubre de sí 
misma. Fueras frío y nada más, 
pero es triste mirarte, pareces desolada.




lunes, 31 de octubre de 2016




13

Te pareces tanto a mí
que tocas la memoria de los míos 
y sales ilesa 

de cuantos murieron y cuantos duran

de tus manos el tacto rememora l
corriente del agua que he sido

eres fría como el agua / misteriosa
como el agua pero eres mi conciencia
así debo quererte

malacostumbrado a tu demencia,
que no se note al menos la desidia
mis ojos que miran todos los días
un ratito la cicatriz de mis
muñecas.




jueves, 27 de octubre de 2016




12

Siento que me he perdido 
en un bosque de cuyos árboles 
pendientes sus ramas decididas,
que de tanta realidad arderá 
muy lejos de los hombres, como 
un primer amor. Animales 
incrustados en sus cortezas
-expuestos a la posibilidad
como ventana y viento-
simulando miedo y rendición.
Tengo agujetas en los ojos
de poesía contemporánea,
y entiéndase que me duelen,
que me duele salir de la cama 
horrorizado de aquel fabuloso 
sueño, en cualquier cama 
salvo en la mía, sobre el primer 
bosque de mi vida. Y vivo,
como de un segundo amor.




miércoles, 26 de octubre de 2016




11

Es el banquete de mi despedida,
sólo los perdedores permanecen impunes
en la trinchera, exentos de esta guerra psicológica. 
Todos adoráis la mancha oscura y abstracta
cual hogar tela de araña. Habéis sabido aprovechar
cualquier mínimo recoveco en el dolor, y lo celebráis
en cruel ceremonia sin flores vivas ni poesía, estrenáis
traje de gala, como los cuchillos. Ha venido mi abuelo
que aún ama a mi abuela que sonríe porque he sabido
resucitar a los muertos. No quiero morirme.
Ha llovido toda la noche y tengo claro
por quién me desvivo.




martes, 25 de octubre de 2016




10

Este vivir roto.
Te llamarán flor inerte
por lo apagado de tu perfume.
Te basta la noche, trágicamente
otoñal, para ahondar en la idea
del solo, del solamente solo.







9

La inquietud tan viva
con que se muestra el pajarillo
muerto, abatido, de la memoria.
Algunos días creí poseerlo,
eran estrictas sus alas, de tan
jóvenes y terribles, y hasta llegué
a susurrarle -viejo intento,
esperanza verde- palabras
cariñosas y cercanas: décima letra
del abecedario, y la recordaba,
no lo dijo. Luego desapareció
enredado en aquellos cabellos
muy oscura, muy largamente.




jueves, 20 de octubre de 2016




8

pronto me canso
de mis logros obtenidos
si de cuyas ramitas
broto cada vez más despacio
pronto me canso
de mis inservibles cenizas
de ser ángel creyente
que todo lo mira con otros ojos.







7

siempre a las puertas
de todo, más cerca de la casilla
de salida que de las cosas buenas 
que merezco, luchar por mis sueños
no es cosa de uno, cosa de uno
sólo es despertar así, siempre más
cerca de la última vez que me fui
a la cama llorando que de la hora
de comer.